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EU-MERCOSUR

Tratado de Libre Comercio UE-Mercosur

El acuerdo comercial actualmente en proceso de negociación entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) tiene impulso político y avanza rápidamente. Para que el tratado definitivo permita un crecimiento importante y sostenible del comercio gracias a una firme colaboración política y económica, la UE tendrá que ceder terreno en el ámbito de las importaciones agrarias y Mercosur tendrá que corresponder con los bienes industriales, los servicios y las patentes farmacéuticas.

Si así lo hacen, el pilar de Cooperación Reglamentaria que se ha previsto tendrá verdadera razón de ser. Si Mercosur y la UE pueden discutir y comparar sus planes de regulación en la fase de concepción política, se evitarían divergencias inútiles en la legislación que se apruebe posteriormente; divergencias que, a su vez, acarrearían negociaciones infructuosas, conflictos y litigios. Si este Tratado, al igual que el CETA (o AECG), organiza la participación de empresas, sindicatos, consumidores y organizaciones ecologistas en el proceso de Cooperación Reglamentaria, los grupos empresariales de Mercosur tendrán que posicionarse para ocupar un lugar en el foro oficial de cooperación reglamentaria de la UE y Mercosur, y quedará mucho más por hacer para que funcione. En particular, dado que Mercosur no posee el nivel de integración política que caracteriza a la UE, sus organizaciones empresariales carecen de la cultura europea de colaboración en el marco del régimen reglamentario único de la UE. Tendrán que desarrollar procedimientos para llegar a acuerdos sobre lo que pretenden obtener de la Cooperación Reglamentaria con la UE antes de sentarse a la mesa, así como para comunicarse posteriormente entre ellas, sus gobiernos y la Comisión Europea.

Ni siquiera para los grupos de interés europeos es fácil trabajar con la Comisión en la fase de elaboración de las políticas previa a su transformación en legislación, ni está claro que los gobiernos de Mercosur logren adoptar fácilmente una cultura de participación de la sociedad civil en el diálogo UE-Mercosur sobre Cooperación Reglamentaria. El reto será organizar un diálogo con las empresas de Mercosur que vaya más allá de un mero cumplimiento formal del Tratado.

MacBrien Cuper Isnard cuenta con una larga experiencia para ayudar a sus clientes a colaborar con la Comisión Europea en materia de planificación de políticas, y ocupa una posición privilegiada para guiar los intereses comerciales de Mercosur y coordinar el apoyo de empresas europeas y grupos consumidores aliados.