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<La defensa de los intereses sectoriales ante la UE es un derecho y una obligación

La UE ya forma parte del debate político nacional. A pesar de ello, aún falta mucho para que los ciudadanos comiencen a sentir que su opinión cuenta en las políticas de la UE, en gran parte debido a que las empresas y otros intereses tienen dificultades para operar a escala de la Unión.

Y sin embargo, la crisis obliga a los europeos a utilizar su Unión para actuar conjuntamente en todos los grandes temas de nuestra época. La sociedad civil debe adaptarse y desempeñar su papel en este proceso. Tiene derecho a ser escuchada a nivel de la UE y la obligación ante sus miembros de unirse y organizarse de forma eficiente para ello, en particular porque la legislación de la UE no puede abolirse a nivel nacional.

Por otra parte, el debate sobre las políticas de la UE no debe circunscribirse a los europeos. En una economía globalizada, las reglas y normas que establece la mayor potencia comercial del mundo interesan a todos, como lo ha reconocido la propia UE. Sus acuerdos comerciales más sofisticados prevén la cooperación con gobiernos extranjeros desde la fase de formulación del proceso político a fin de evitar adoptar normas divergentes en fases posteriores. También se prevé la participación de intereses organizados, tanto europeos como de otras partes del mundo. Hacer que todo esto funcione es todo un reto y una apasionante nueva frontera para la cooperación internacional.

La defensa de los intereses sectoriales

Organizar los grupos de interés de la UE requiere experiencia y unas competencias específicas; en primer lugar para crear un sentido de comunidad y un espíritu de equipo, a continuación para acordar objetivos y posiciones que no sean el menor denominador común, y por último para que todos trabajen "según las especificaciones" con los ministerios nacionales y los diputados al Parlamento Europeo, que formulan la legislación de la UE.

En los últimos veinte años, MacBrien Cuper Isnard ha sido clave para que uno de los principales sectores europeos -el inmobiliario- alcanzara sus máximos objetivos en el marco de las políticas europeas. Estamos preparados para aplicar esas competencias a otros sectores económicos y a la sociedad, tanto en Europa como fuera de ella.